A lo largo de esta página veremos cómo redactar correctamente una carta de renuncia. Comenzaremos con información relevante sobre qué es y para qué sirve la renuncia voluntaria. La importancia que tiene respetar los días de anticipación de preaviso que marca la ley de acuerdo con las diferentes legislaciones.




Los pasos a seguir y los distintos elementos que no deben faltar en nuestra carta. Veremos también a quién se debe entregar, cómo hacerlo y si es necesario realizar una o varias copias.

Para comenzar, veremos varios ejemplos de cartas de renuncia, actualizados para poder copiar, rellenar o imprimir según sean nuestras necesidades personales.




Ejemplos de cartas de renuncia

Para aquellas personas que lo necesiten, hemos diseñado un modelo de carta de renuncia en blanco para imprimir, que deberá rellenarse mediante el programa Word, y sustituir las letras en rojo por los datos personales, tanto del trabajador como de empresario, jefe, empleador o persona encargada de contratación.

Sobre las líneas negras, deberá situarse, los artículos legales y la referencia a la Ley correspondiente a cada País en concreto, y las fechas, tanto la actual, como la fecha correspondiente al inicio de la renuncia.




Carta de Renuncia voluntaria en Word para descargar:

A continuación, vamos a ver varios modelos de cartas de renuncia representadas en diversos países de acuerdo cada uno a su legislación vigente, pero guardando siempre el mismo estilo formal, y siguiendo los pasos y las mismas partes que hemos visto anteriormente.

 

Descargar carta de Renuncia simpleDescargar Carta de renuncia simple irreversibleDescargar Carta renuncia irrevocable
Descargar Carta de Renuncia cooperativaDescargar carta de Renuncia al SindicatoDescargar Carta de Renuncia con Exoneración
Descargar Carta de renuncia de Empresa

 

¿Qué es la renuncia voluntaria?

¿Para qué sirve la renuncia voluntaria? Pues bien, no es más que un simple trámite burocrático, para dejar un trabajo, dimitir, o renunciar a un puesto laboral. Se sobreentiende que todas las renuncias son voluntarias, que a nadie le pueden obligar a seguir trabajando en un lugar en el que no quiere estar. Pero tampoco está justificado, que podamos abandonar nuestro puesto de trabajo en cualquier momento y de cualquier manera.

Renunciar a un puesto de trabajo

Dejar un empleo puede parecer una decisión sencilla, pero requiere mucho valor por parte del trabajador. Resulta complicado medir y sopesar las diferentes opciones que se barajan, pero siempre ayuda tener una mejor oferta con mejores condiciones que en la situación actual.

Existen muchos riesgos con los que te puedes enfrentar. Seguramente, si tu trabajo es horrible, mal pagado y con un pésimo ambiente laboral, no te cueste dar el paso y abandonar el barco lo antes posible, pero si eres de las personas que han sabido establecerse en su puesto, creando buenas relaciones a su alrededor, con una buena reputación, quizás puedas perder todo esa imagen y trabajo invertido durante años en uno o dos días, si no sabes gestionar bien tu salida.




El mundo empresarial es un pañuelo, y por lo tanto, no resulta nada raro, que a lo largo de una vida laboral, coincidamos de nuevo con alguna de las personas con las que hemos trabajado en el pasado. Si nuestra salida no es del todo correcta, quizás estemos cerrando puertas a mejores ofertas que puedan venir en el futuro.

Cuando tenemos en mente redactar una carta de renuncia, nuestro propósito principal debe ser siempre dejarse una puerta abierta porque nunca se sabe si en un futuro próximo quisiéramos optar de nuevo a un proceso de selección en la misma empresa en la que renunciamos ahora a trabajar.

Además, tampoco conocemos con exactitud las verdaderas características del nuevo trabajo hasta que llevemos varios meses allí, y muchas personas cometen el error de auto engañarse pensando que están mejorando sus condiciones o estatus laboral, cuando en realidad es todo lo contrario. Es un riesgo real, que existe y que debe tenerse en cuenta, por lo que no conviene cerrar del todo la puerta por la que nos vamos, no sea que tengamos que volver algún día.

Tal y como decía el experto en renuncias laborales Jon Acuff, utilizaba la metáfora del cambio de ropa con el cambio de trabajo, argumentando, que siempre hay que dejar los pantalones para el final, ya que en caso de emergencia, nos puede tocar salir corriendo en calzoncillos. Lo que viene a significar, que debemos cuidar con mucha precaución cada uno de nuestros movimientos mientras nos estamos cambiando, para minimizar los posibles daños colaterales, tales como:

–          Irse cuando hay más trabajo o cuando más nos necesitan.

–          No respetar el tiempo de preaviso dejando una vacante sin cubrir.

–          Descortesía en el modo de marcharse. Sin despedirse.

–          Llegar a pensar que robas clientes o información para la competencia.

Por tanto, resultará más importante la integridad y la dignidad , antes que la venganza, sabiendo actuar de la mejor manera. Recomendamos visitar el siguiente enlace para conocer  algunos consejos sobre cómo se debe renunciar de manera voluntaria, para mantener una buena imagen efectuar el cambio de la mejor manera posible.

Preaviso ¿Cuántos días de anticipación?

Generalmente, la mayoría de países del mundo, establecen una legislación laboral que tiene en cuenta los diferentes factores que en caso de renuncia o de despido, puedan afectar, tanto al trabajador como al empresario.

Cuando existen motivos lo suficientemente justificados, tales como el acoso, las injurias, el maltrato, etc. No es necesario que el trabajador indique su renuncia con ningún tipo de anticipación, y además está en su derecho de denunciar a la empresa y obtener una indemnización.

Pero sin una causa que lo justifique, por lo general, existen según el país, unos días indicados por la ley (el denominado preaviso) para entregar la carta de renuncia. De esta manera, se defiende al empresario, de los posibles perjuicios o daños que causa el puesto de trabajo vacío, hasta que se consiga encontrar y formar a la persona que ocupe de nuevo la plaza vacante.

Normalmente, muchos empleados desconocen las consecuencias de renunciar a su puesto de trabajo. Muchas personas creen que si renuncia a su empleo, no solamente pierden el derecho a recibir la liquidación de sus prestaciones sociales sino que también puede llegar a tener que pagar cierta multa o indemnización a la empresa contratada.

En caso de no cumplirse el preaviso establecido por las leyes laborales, la empresa puede descontar la parte proporcional del finiquito, e incluso, en el peor de los casos, puede llegar a denunciar al trabajador para tratar de obtener una indemnización por los daños causados.

La renuncia a un trabajo

Vamos a ver a continuación, los diferentes plazos de preaviso que establecen las leyes laborales, en función del país a que corresponda:

Renuncia en Venezuela: Según el tiempo que el trabajador lleve ocupando su cargo, se establecen ciertos días de preaviso. Para un mes, o menos, se debe avisar con 7 días de anticipación. Después de 6 meses ininterrumpidos, con 15 días de anticipación, y tras un año, le corresponde un preaviso de 30 días de anticipación.

Renuncia en Chile: Según el Código del Trabajo, en el artículo 159, la renuncia debe constar con una anticipación de 30 días, sin tener en cuenta el periodo total trabajado hasta la fecha.

Renuncia en Colombia: Tras la nueva ley del año 2002, ya no es necesario, ni existe obligación de realizar ningún tipo de preaviso. Sin perder prestaciones ni tener que pagar ninguna indemnización.

Renuncia en Perú: La ley de Productividad y Competitividad Laboral establece un preaviso por escrito de 30 días de anticipación, pudiendo solicitar su exoneración al empresario.

Renuncia en España: De acuerdo con el estatuto de trabajadores y las cláusulas del propio contrato, suele establecerse un preaviso de 15 días de antelación.

Renuncia en México: De acuerdo con la Ley Federal del trabajo, debe presentarse la renuncia voluntaria con un plazo de 30 días de anticipación, pudiendo solicitar su exoneración.

Renuncia en Argentina: Según la Ley de Contrato de Trabajo, el trabajador debe entregar la carta de renuncia con un preaviso no inferior a 15 días para evitar indemnizaciones.

Cómo se escribe la carta de renuncia y pasos a seguir

Tal y como hemos visto en el apartado anterior, en ocasiones las leyes laborales indican la cuantía de días con las que se debe realizar el preaviso, pero no indican el modo de proceder. Pudiendo el trabajador limitarse a comunicarlo de manera oral, cara a cara, por teléfono, o bien por escrito mediante una nota simple, correo electrónico, o carta de renuncia voluntaria.

Nuestra recomendación, es que el preaviso se realice siempre por escrito, mediante la redacción de una carta de renuncia voluntaria. De este modo, se evitan posibles malos entendidos, o posibles problemas, en caso de que el empresario decida abrir una disputa judicial y solicitar algún tipo de indemnización.

Recomendamos tener una clara conciencia de la distribución en que debe colocarse la información. Saber de antemano qué decir, cómo decirlo y el orden adecuado y practicar con una hoja a sucio, antes de hacerlo a limpio.

Por ello, vamos a ver qué información debe quedar plasmada en el documento, y cuáles son los pasos que debemos seguir para redactar correctamente nuestra carta de renuncia.

1 – Membrete:

Se trata de los datos personales del trabajador. Debe aparecer de manera imprescindible el nombre y los apellidos. Después, como información opcional y recomendada, se incluiría el cargo en la empresa, y los datos para poder ser contactado, tales como la dirección, teléfono, correo electrónico si se tuviera.

El membrete puede ir colocado en la parte superior de la hoja. Bien en la parte izquierda o en la parte central.

2 – Fecha:

La fecha de la carta es doblemente importante en los casos de renuncia, ya que no solo sirve para datar la propia carta en sí, sino que además, se utilizará como prueba si existiera alguna impugnación sobre los días de preaviso.

Se suele colocar la ciudad en la que se escribe la carta, seguido de la fecha, con el día, mes y año. El lugar indicado es bajo el membrete, pero justificado a mano derecha, como en el siguiente ejemplo:

En Bogotá, a 5 de febrero de 2018

En la mayoría de ocasiones, si en el membrete ya se indica la ciudad de residencia del trabajador, y coincide con la ciudad del puesto de trabajo, no sería necesario volver a repetirla, pudiendo quedar una fecha más corta, únicamente con el día , mes y año.

3 – Destinatario:

En tercer lugar, bajo la fecha, en el lado derecho, deben aparecer los datos de la persona que va a recibir nuestra carta. Más adelante, explicaremos, quienes deben ser los receptores de una carta de renuncia. De nuevo, se hace necesario añadir todos los datos posibles sobre la identidad de dicho destinatario. Nombre, apellidos, cargo dentro de la empresa, dirección de la empresa, código postal, Ciudad y País. Habitualmente, cada renglón de información finaliza con una coma “,” aunque también es igual de válido si no apareciera.

Seguramente la carta nunca salga de su despacho, pero por si acaso hubiera algún tipo de problema judicial o legal, siempre conviene identificar correctamente a cada una de las partes implicadas en la renuncia laboral.

Por ejemplo:

Dr. Miguel López,

Cirujano Jefe,

Hospital Los Cedros,

Calle Lontananza 23,

89355 Caracas

4 – Saludo:

Se trata de una pequeña frase corta de pocas palabras, que finalice con dos puntos “:” y que sirva para romper el hielo y dirigirse a la otra persona de manera educada y formal.

Por ejemplo:

Distinguido Doctor Miguel López:

A la hora de dirigirse a otra persona, conviene tener en cuenta elegir el tratamiento adecuado. En la mayoría de casos, se tratará de un jefe o superior directo, por lo que el tratamiento de “Don” o de “Señor” es más que suficiente. Pero se deben cuidar casos especiales, cuando se trate de personalidades de alto rango, tales como “Ilustrísimo” para presidentes de comunidades, diputados, senadores… o “Señoría”, para referirse  a un juez.

Aunque quizás se sobreentienda, queremos remarcar la clara obligatoriedad del uso del “Usted” como mejor tratamiento de respeto. Siempre importante cuando nos dirigimos a personas de categoría superior, jefes o personas con un alto cargo dentro de la empresa.

Aunque es habitual en diferentes tipos de cartas ver abreviaciones de palabras como señor “Sr.” o de doctor como “Dr.”, debido a que es un saludo, y que aparece en una única frase, resulta conveniente evitar las abreviaturas y dejar cada palabra en su totalidad.

5 – Cuerpo de la renuncia:

Tras el saludo inicial, ya podemos entrar en materia, y expresar las razones por las que estamos escribiendo la carta. Podemos hacerlo de manera escueta, o extendernos si fuera necesario, pero siempre formando uno o dos párrafos como mucho. De modo que el primer golpe de vista, no aparezca sobrecargado de información.

Entra también dentro de las normas de cortesía, el no hacer perder el tiempo a nuestros superiores con cartas demasiado extensas, o con información que no sea relevante a nuestro propósito principal.

Los datos importantes que debe contener el cuerpo de nuestra carta son los siguientes:

  • Informar sobre nuestro deseo de renunciar al puesto de trabajo
  • Indicar la fecha exacta en que dará comienzo nuestra renuncia.
  • Conviene apuntar el artículo o decreto de Ley, correspondiente a cada país, y que podemos ver visitando los enlaces del apartado anterior. De esta manera, estamos amparando nuestro propósito de renuncia, de acuerdo a la legislación laboral vigente.
  • También podemos incluir una solicitud de la exoneración de los días pendientes. Si la empresa no tiene inconveniente, y determina que puede prescindir de nuestros servicios, no es necesario que tengamos que esperar los días estipulados por el preaviso. Podríamos dar por finalizada la relación laboral, en el mismo momento que aceptasen dicha exoneración.
  • No es necesario indicar los motivos ni las razones por las que renunciamos a nuestro empleo. Aquí queda de manera libre para que cada persona elija si quiere o no quiere indicarlo, pero no sería necesario hacerlo. La ley no lo exige, ni tampoco ningún empresario debe requerírselo al trabajador.
  • De manera opcional, podemos ofrecernos como ayudante de la persona que venga a cubrir nuestra plaza vacante.
  • También de manera opcional, podemos finalizar el cuerpo de la carta mediante un agradecimiento por la oportunidad dada, o por el tiempo que hemos pasado trabajando en la empresa.

 6 – Despedida:

En consonancia con el saludo  y de acuerdo con el resto de la carta, mantendremos un tono cordial y educado para la despedida. De nuevo, se trata de una frase corta, de pocas palabras, y cuyas fórmulas más habituales y corrientes, encontramos las siguientes:

Atentamente,

Cordialmente,

Respetuosamente,

Un cordial saludo,

Se despide atentamente,

 7 – La firma:

De nuevo remarcamos la importancia de este tipo de documentos para prevenir posibles problemas legales. Seguramente nunca sea necesario, pero por si acaso, siempre recomendamos que la firma, sea similar o parecida a la que consta en el documento de identificación.

Habitualmente, se suele escribir lo que se denomina como “antefirma”, y que indica el cargo, nombre y apellidos de la persona que redacta el documento.

Debajo, aparecerá la firma.

Es conveniente, que tanto la firma y la antefirma, se localicen o bien en la parte inferior izquierda, o en la parte inferior derecha. Esta recomendación se hace con objeto de dejar un hueco amplio para que la persona destinataria, pueda plasmar su propia firma, indicando de este modo, que la carta ha sido recibida y leída.

¿Cómo y dónde entregar la carta de renuncia?

Cuando la ley indica que el trabajador debe avisar con ciertos días de anticipación, se refiere a que el trabajador, debe entregar su carta de renuncia a su jefe, o a la persona que ostente un cargo superior dentro de la jerarquía de la propia empresa.

Por lo general, los trabajadores suelen entregar la carta a la misma persona de la que han recibido órdenes  a lo largo de su periodo laboral. También es posible entregarla en el departamento de recursos humanos, ya que será este departamento el encargado de seleccionar y encontrar un nuevo candidato para la plaza vacante.

Para prevenir posibles acciones legales. Tras la entrega del documento, es conveniente solicitar un acuse de recibo  en el que figure y quede demostrado que la carta ha sido entregada, en la fecha que se indica. Otra opción, es realizar dos copias de la carta, y que el jefe o superior las firme, de modo que se disponga una copia para cada parte.

De esta manera protegemos nuestros intereses ante un posible fraude. Si el empresario o empleador decide romper la carta y denunciarnos por incumplimiento de preaviso, siempre podemos demostrar lo contrario si guardamos una de las copias.

Para los casos en que se solicite la exoneración del plazo de preaviso, también será necesario solicitar un texto por escrito en el que aparezca dicha exoneración, firmada por la empresa. Algunos países como Perú, ya disponen en sus leyes laborales, que si no existe un rechazo escrito por parte del empresario, indica que la exoneración se debe dar por aceptada.

En algunos países como Chile, es necesario ratificar la carta mediante un ministro de fe, bien sea acudiendo a un notario, a un oficial de registro civil, o el propio presidente sindical de la empresa.  Para lo cual, se hará necesario acudir con 3 copias de la carta de renuncia.

Renuncia por acoso

A veces queremos renunciar al trabajo para terminar con una situación insostenible que no nos hace felices. Una vez fuera de la empresa, es cuando las personas suelen darse cuenta de que estaban sufriendo acoso laboral. Estando dentro, llegamos a pensar que las malas palabras, los gritos, los malos tratos y las tareas injustas pueden parecer algo normal en el contexto de un mundo laboral tan competitivo y exigente, pero cuando nos alejamos y tomamos cierta distancia, es cuando mejor podemos darnos cuenta de la realidad.

En cuanto la persona note los primeros síntomas de acoso, ya sea con comentarios inoportunos u ofensivos, escuche críticas sobre su persona , sobre temas de índole personal, o se ponga en duda su profesionalidad, se deben llevar a cabo algunas tareas como recopilar los hechos, con discreción y sin notoriedad. Pueden ser grabaciones telefónicas, fotografías, fotocopias de documentos de comunicados, o papeles que informen sobre cambios en el puesto laboral, renuncia obligatoria a un despacho, cambios de tareas…etc.

Posteriormente, podemos acudir a un superior jerárquico o al encargado de personal para que tome las medidas oportunas. Esta es la mejor manera de actuar, antes que tomar la salida fácil y redactar la carta de renuncia.

Que no te importe que los compañeros te vean llorar o pasarlo mal. Muchos pueden ayudarte en caso de que se necesiten testigos. Lamentablemente, en muchos casos de acoso laboral, los compañeros y familiares de la víctima no suelen enterarse de lo que ocurre hasta que ya es demasiado tarde.

No reacciones a las provocaciones ni insultos, ya que podrías estar dando motivos que justifiquen sus ofensas.

Sé prudente al contar tus problemas a otras personas. Podríamos estar dando información privilegiada que luego puede ser usada en nuestra contra.

Antes de la renuncia, es mejor tramitar una baja médica. Guarda todos los partes de baja y los informes médicos

Si se trata de una empresa pequeña y no existe un superior a quién acudir, es posible denunciar la situación por otros medios. Conviene que solicites asesoramiento legal por parte de un abogado.

 

Carta de renuncia – Cómo hacer con ejemplos
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