Fue Adán, quien con su arrebato de rebeldía, condenó a la raza humana a tener que trabajar y a ganarse el pan con el sudor de su frente. Desde entonces, nos vemos en la obligación de tener que lidiar entre las distintas causas y consecuencias que los puestos de trabajo ocasionan.

Comenzando con un curriculum ejemplar, siempre adecuado al puesto, y acompañado por una carta de presentación, que resalte nuestras mejores cualidades. Pasando por los diferentes puestos a los que uno puede optar por merecimiento, o por pura ley natural, que deja paso a los jóvenes y retira a los viejos trabajadores. Llegando por fin a la tan deseada jubilación, o a los que caen por el camino en todo tipo de renuncias o bajas voluntarias.

Trabajo y empresa
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