Resulta difícil buscar las palabras adecuadas para escribir una carta a un hijo. Con frecuencia, no sabemos cómo expresarnos cara a cara, con miedo a herir sus sentimientos, o con riesgo de que aparezcan malos entendidos, y decidimos escribir una carta para hacernos entender mejor. Pero ante el reto de la hoja en blanco, no sabemos que escribir y nos entran las dudas de si será o no, un buen recurso .

Por ello, vamos a ver algunos consejos que podrán servirnos como inspiración para redactar nuestra propia carta a ese hijo, que lo mismo sea su cumpleaños, sea un adolescente rebelde, o un niño pequeño, seguro que necesita las mismas cosas que necesitan todos. Sentirse querido, y sentir que estamos aquí para aceptarles y aceptar su vida como parte de la nuestra.

Consejos de redacción:

Escribir una carta a mi hijo

1 – Decirle que le amas.

Dependerá de cada padre o madre, la actitud y la costumbre que tenga en dejar que los sentimientos fluyan y decir aquellas frases que nunca nos atrevemos a decir. El amor de un padre por su hijo se suele dar por sentado, pero conviene remarcarlo siempre que exista una oportunidad.

Decirle “Te quiero mucho “ a un hijo nunca sobra, ni suena exagerado. Por ello, el primer consejo para la redacción de la carta, es que en alguna parte aparezca una frase en la expresemos nuestro amor, para que lo tenga presente. La sensación de sentirse querido, es una de las más importantes que pueden transmitirse, y una de las que mejor pueden reforzar su ánimo para crecer y desarrollarse de manera óptima. Tal y como puede pasar con el crecimiento de una planta en un jardín. Si no se riega, la planta se muere.

2 – Su infancia.

Una buena manera de comenzar una carta a un hijo suele ser recordando aquellos felices momentos cuando nació. Lo feliz que hizo sentirse a toda la familia. El orgullo que se siente cuando se escucha sus primeras palabras o cuando comienza a caminar por sí mismo. Que entienda que cada progreso suyo, es parte también de sus padres, y que entienda que la colaboración entre todos es algo natural y positivo. A veces, los hijos separan sus propios problemas del entorno familiar cargan con responsabilidades demasiado pesadas. Es importante remarcar la idea de que estamos para ayudar, y que no tenga miedo en pedir ayuda.

3 – Transmitir confianza.

Debería ser una obligación paterna y materna el hecho de transmitir confianza a nuestros hijos. Mucho más pronunciado, si cabe, en esas edades en las que cualquier cosa es causa de inseguridad, miedo y rechazo. Los compañeros de colegio suelen ser crueles y pueden influir negativamente en niños con poca autoestima o confianza propia.

Por ello, es conveniente transmitir nuestra confianza a lo largo de la carta con frases como:

“Creo en ti”, “Confío en ti” “Eres inteligente” “Eres guapo”, “aprendes rápido y sabes solucionar los problemas, pero a veces necesitamos ayuda externa”. “No importa lo que hayas hecho, te ayudaremos sin juzgarte”

4 – No extenderse demasiado:

Cuando tenemos muchas cosas que decir, es fácil perder el norte y pasarse de largo. Es conveniente, más sabiendo que los hijos suelen tener poco tiempo para atender nuestras cosas, no extenderse demasiado. Bastan unos pocos párrafos o unas pocas líneas.

Lo importante no es la cantidad de palabras o la extensión de la carta. Lo importante cuando escribimos a nuestro hijo es la calidad de las palabras. El mensaje que queremos transmitir, los sentimientos. Saber expresar justo lo que queremos decir, y no dar lugar a equivocaciones. Pero tampoco hay que obsesionarse.

5 – Acentuar lo positivo:

Conviene no tocar aquellos temas que no sean de carácter positivo. Si tu hijo no es bueno en alguna asignatura, no es necesario que se lo recuerdes ni que trates de enfatizarlo. Para ello, una buena manera de fijarse si se está haciendo bien es buscar las veces que escribimos la palabra “pero”. Detrás de un pero, casi siempre hay algún aspecto negativo.

Realza sus mejores cualidades. Habla de aquellos aspectos que le gusten a tu hijo, en los que sobresalga. Aunque sea mal estudiante, si es bueno en los deportes, hazle saber que sientes orgullo de lo bien que juega a fútbol, o de lo buen nadador que es.  Todo hijo quiere escuchar las palabras “Estoy orgulloso/a”

Ejemplo:

Carta a mi hijo adolescente que no quiere seguir estudiando:

Querido hijo:

 

Hemos recibido recientemente la carta del director del instituto, con la trise noticia de que deseas dejar de estudiar.

Nos resulta extraño y nos ofende que después de todos los esfuerzos que hemos realizado por pagar las matrículas, ahora decidas tirar todo por la borda y quieras dejar tus estudios, así de repente, sin otras razones más que te has cansado de estudiar.

Tanto tu padre como yo pensamos que te estás equivocando, pero que ahora eres muy joven para darte cuenta. Hoy en día es muy necesario disponer de un título académico. Con esto, no te pedimos que hagas una carrera universitaria, pero sí que al menos, puedas terminar tu bachillerato para en el futuro decidir con mayor número de opciones, si deseas estudiar una carrera, o por el contrario decides buscar un trabajo.

No te sientas forzado por nosotros. Pero se trata de algo que es por tu bien, por tu futuro y por tu bienestar. Termina el instituto, y luego, ya si quieres ponte a trabajar. Pero hacerlo justo ahora que estas al final, no creemos que sea oportuno. Si lo que necesitas es dinero, ya sabes que puedes contar con nosotros.

Te pedimos que acabes el curso. Por nuestra experiencia y por el esfuerzo que hemos puesto en pagarlo creemos que al menos merecemos que nos hagas caso. Luego después eres libre de continuar con tu camino, pero al menos, hasta los 18 años, podrías obedecer.

Un beso muy fuerte de tu madre que te quiere y un abrazo de tu padre que siempre piensa en ti.

Tus padres


Ver también cómo escribir una carta a mi hija.

Carta a mi hijo
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